• +56 2 2362 4601
  • contacto@corporacionesperanza.cl
  • Andrés de Fuenzalida 47, Of. 410, Providencia, Santiago
Blog
Prevenir el ausentismo y deserción escolar para evitar las drogas y el narcotráfico en NNA

Prevenir el ausentismo y deserción escolar para evitar las drogas y el narcotráfico en NNA

676 mil estudiantes del país presentaron inasistencia grave durante el primer semestre del 2024. Evidencias relacionan este factor como un importante riesgo para la deserción escolar, para el consumo de drogas y para el inicio de la actividad delictiva, especialmente relacionada al narcotráfico.

Según un estudio de la fundación Acción Educar, durante el primer semestre de 2024, 670 mil estudiantes presentaron inasistencia escolar grave en Chile, un 48% más que la que había el mismo mes en 2019, y 54% más que comparada con la de 2018, previo a la pandemia. Y más alarmante aún, 3 mil niñas, niños y adolescentes (NNA) están completamente fuera del sistema escolar.

Los datos son alarmantes. De acuerdo a un análisis del Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana de la Universidad de Chile (abril 2024), existe una relación directa entre la deserción escolar y la participación de NNA en actividades delictivas.

El estudio señala que el 70% de los jóvenes que cometieron delitos graves habían desertado de la escuela, y que el 60% de ellos lo habían hecho antes de los 15 años. Además, indica que la deserción escolar se asocia con factores de riesgo como la pobreza, la violencia familiar, el consumo de drogas y la falta de oportunidades.

Por otro lado, las evidencias muestran que hay dos factores. Por un lado, el consumo de drogas y sustancias nocivas provoca deserción escolar y por otro, la deserción escolar provoca consumo de drogas, violencia e inicio en actividades delictivas, debido al ocio, soledad, desamparo y a la falta de pertenencia que presentan los NNA.

Para prevenir hay que proteger

En Chile, por lo general, se aborda el problema de la delincuencia desde una perspectiva reactiva y punitiva, centrándose, principalmente, en castigar a los infractores en lugar de abordar también las causas sociales, económicas y psicológicas que contribuyen al comportamiento delictivo.

Corporación La Esperanza considera fundamental que, como sociedad, cambiemos este enfoque y comencemos a implementar estrategias que se centren en prevenir tempranamente para reducir los factores de riesgo que impulsan a las personas hacia la delincuencia y hacia las drogas. 

Casos exitosos mundiales que han reducido de forma considerable el consumo de drogas en población escolar y también la delincuencia juvenil, demuestran que las claves para evitarlo son:

  • Padres o cuidadores presentes
  • Reescolarización
  • Prevención temprana en establecimientos educacionales
  • Actividades recreativas extraprogramáticas

 

Para reducir el riesgo en los niños y jóvenes, la protección debiese comenzar por casa. Si los cuidadores son parte de la vida diaria de los NNA, si conocen a sus amistades, si participan de las actividades de los colegios, si saben dónde están, el riesgo de consumo y delincuencia se reduce notoriamente.

Otro aspecto indispensable para la prevención es la educación, la que no solo debe abarcar el conocimiento académico, sino también el desarrollo emocional y social de los estudiantes y el trabajo constante con sus familias y entorno cercano.

Por otro lado, la educación también debe complementarse con actividades extraprogramáticas que fomenten la cultura y el deporte, que amplíen el horizonte y las oportunidades de los niños y jóvenes y que contribuyan a desarrollar habilidades socioemocionales, a fortalecer la autoestima, a generar vínculos positivos, a entregar disciplina y a prevenir conductas de riesgo.

La participación en estas actividades ha demostrado tener un impacto positivo en la retención escolar, al mismo tiempo que aleja a los jóvenes de ambientes que podrían llevarlos al consumo de drogas, a la violencia y a la delincuencia.

Es por eso que como Corporación, enfatizamos en que el Estado, los privados y la sociedad en general, debieran priorizar y proteger a la infancia y adolescencia de estímulos nocivos que perjudican su salud, bienestar y desarrollo. Y para comenzar, lo primordial: prevenir la deserción escolar, fortalecer las habilidades emocionales y sociales de los alumnos, prevenir de forma temprana el consumo de alcohol y drogas, ofrecerles espacios recreativos sanos y seguros y fomentar y potenciar un vínculo familiar cercano, acogedor, presente y contenedor. 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *