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OPINIÓN: La abstinencia sí es un tratamiento efectivo para combatir la adicción, según la ciencia

OPINIÓN: La abstinencia sí es un tratamiento efectivo para combatir la adicción, según la ciencia

Estas últimas semanas se ha hablado bastante que la «reducción de daños» es el tratamiento más efectivo para combatir la adicción, y a su vez, se ha desacreditado y caricaturizado el tratamiento de abstinencia, señalando que éste es excluyente, moralista, punitivo, poco efectivo, entre otras descalificaciones.

Como La Esperanza estamos de acuerdo en que el problema es de salud pública y que debe tratarse como tal, pero consideramos que ambos tratamientos son factibles y no excluyentes, con la diferencia de que apuntan a distintos resultados y a distintas necesidades de las personas. Por lo anterior, nos vemos con la responsabilidad de aclarar lo expuesto por Paulo Egenau (director del Instituto Iberoamericano de Reducción de Daños), porque es errado inferir que los tratamientos que buscan la abstinencia implican castigo, humillación, juicio, que atentan con la dignidad de las personas y que no dan resultados.

El modelo de Corporación La Esperanza, está enfocado en población de alta vulnerabilidad social con consumo severo de drogas y, respetando la toma de decisiones de los usuarios y usuarias, busca generar un impacto positivo a nivel personal y también en sus entornos, comunidades y familias, a través de un tratamiento multidisciplinario que con los años ha ido evolucionando para asegurar un proceso de recuperación continuo, efectivo y permanente. Y los resultados obtenidos durante estos 29 años, respaldan su efectividad tanto en salud física como mental, y también en su reinserción social, familiar e incluso laboral. 

La eficacia de los tratamientos de abstinencia están comprobados por la ciencia

A diferencia de lo que plantea Egenau respecto a que faltan evidencias que respalden los tratamientos tradicionales de consumo, la ciencia sí los avala. ¿Por qué? Porque, los avances a nivel científico, han permitido identificar mecanismos cerebrales claves involucrados en las adicciones, y cómo estos impactan de manera íntegra en las personas y en sus procesos psicológicos, conductuales, afectivos y ambientales. Es decir, se ha corroborado que la dependencia y/o adicción a drogas, es una enfermedad que no solo tiene un impacto en la salud física de la personas, sino que también en su salud mental y en su entorno social.

El conocimiento del impacto de la droga en las personas y los avances significativos a través de diversos estudios, han permitido profesionalizar las intervenciones clínicas terapéuticas, logrando que éstas mejoren los resultados y los procesos de recuperación de las personas. Estos avances en la comprensión han permitido certificar, en base a estudios, las mejores técnicas y terapias acordes que funcionan en el tratamiento de la dependencia a las drogas, y algunas de ellas son las terapias cognitivo conductuales, la entrevista motivacional, el entrenamiento en habilidades sociales, la farmacoterapia y las terapias familiares, por nombrar algunas.

Una mirada integral y basada en las necesidades específicas de cada persona que requiere tratamiento, es lo que realizan los centros de tratamiento en la actualidad, utilizando terapias basadas en la evidencia y potenciando los procesos de cambios de la personas.

Desde las neurociencias, hay datos recientes que profundizan en la gran complejidad de los mecanismos que pueden estar participando en la aparición de conductas adictivas y que indican que las drogas provocan cambios en la plasticidad neuronal. No obstante, si se consigue una abstinencia mantenida, muchos de esos cambios pueden revertirse, dada la gran ductilidad del sistema nervioso central. Un proceso de cambio no solo ocurre a nivel conductual, sino que permite un cambio a nivel cerebral y de la salud en general de las personas.

En todo proceso terapéutico, en el centro está la persona y debido a que el trastorno por uso de sustancias es un cuadro crónico tratable, se entiende que existen procesos de recaídas, así cómo también la persona desarrolla estrategias de prevención de ellas, y de esta forma avanza en un proceso de recuperación que va aparejado de proceso de inclusión social.

El trabajo con la población de más alta vulnerabilidad, requiere un trabajo en red y un sistema que dé respuesta a las diversas necesidades que tienen las personas, esto quiere decir que dé respuesta en salud, educación, vivienda, empleo y derechos de ciudadanía.

Un programa de tratamiento no es una isla que solo está enfocada en que la persona deje el consumo de drogas, sino que es un puente de conexión con los diversos beneficios sociales y el potenciamiento de la autonomía y el fortalecimiento del proyecto de vida de las personas que se vio afectado por el consumo de drogas.

 

                                                                                                                                   Daniel Díaz

Gerente de Desarrollo y Operaciones del Área de Tratamiento

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