
OPINIÓN: 𝐎𝐭𝐫𝐚 guagua 𝐫𝐞𝐜𝐢é𝐧 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐝a da 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐞𝐧 𝐝𝐫𝐨𝐠𝐚𝐬
Una mujer llega al Hospital de Coronel a tener su parto. Había consumido drogas durante todo el embarazo y no se había presentado a los controles médicos, por lo que los Tribunales de Familia, como medida de protección a la recién nacida, le negaron la custodia y una vez que le dieron de alta, solo tenía permiso para visitar a su hija, internada por Síndrome de Abstinencia a la marihuana y cocaína. A los 18 días, la madre ingresa al hospital, se lleva a su hija y se da a la fuga. Días después, Carabineros las encuentra, toma detenida a la mujer y lleva a la niña de vuelta al hospital para ingresarla hasta que le encuentren una familia de acogida. De lo contrario, la llevarán a un hogar de lactancia de Mejor Niñez (ex Sename).
Este hecho es tremendamente doloroso e indignante, pero también nos muestra tres ejes de este problema.
Primero, una madre que es adicta, llega a parto con droga. Una niña que fue expuesta a esa sustancia durante todo el embarazo y que, de no ser tratada a tiempo, va a tener problemas neuromotores, cognitivos, sensoriales y conductuales de ahí hacia adelante si no es tratada a tiempo. Y en tercer lugar, nos muestra una mamá que quería ser mamá, al punto que se llevó a su guagua sin permiso Entonces, con estos tres elementos hay que mirar qué está pasando en Chile.
En La Esperanza tenemos cada día más casos como este. ¿Por qué? Porque hay 245.000 mujeres con consumo problemático, según la última información de Senda. ¿Y qué es lo que les ofrecemos? Solo 2.300 cupos de tratamiento a lo largo de todo Chile. Es decir, para menos del 1%.
Hace seis años, nos dimos cuenta que esos niños que están por nacer, hijo de una madre con adicción a las drogas, no estaba siendo visibilizado. Notamos que los ellos son el último eslabón de la droga y que nadie se estaba haciendo cargo de él, de sus dolores, de todas sus discapacidades, ni de su futuro amparado en la droga. Por eso, en Corporación La Esperanza creamos Naciste Tú, un programa único en Chile que rehabilita a madre e hijo simultáneamente y fortalece el vínculo entre ambos, enseñándole a la mamá a ser mamá.
¿Cómo funciona? Nace esa guagüita, desde el hospital nos avisan que ha llegado esta mamá y que tiene consumo de drogas. Y entonces nosotros vamos y le ofrecemos y la convencemos de que se venga a rehabilitar con nosotros en un programa intensivo que dura un año y medio, simultáneamente con su hijo. Para eso pedimos a los tribunales de familia que permitan y nos den la tutela para que ese niño junto con su mamá se rehabilite en nuestro centro que está ubicado en Rancagua.
Los resultados son claros: el 75% de los niños recuperan sus capacidades antes del año y medio y el 70% de las madres logra abstinencia total. Y lo que es más lindo es que logran finalmente crear un vínculo responsable y amoroso con ese niño. Incluso las mamás son capaces de recuperar el nexo con sus otros hijos, que habían tenido que dejar en el camino, producto de la droga.
Sin embargo, el Estado no entrega recursos ni lo ha incorporado como política pública, pese a haberlo presentado en seis oportunidades a la DIPRES y a la Subsecretaría de la Infancia para que se pueda extender a todas las regiones del país. La respuesta ha sido: no queremos programas que tengan un costo permanente. Pero, mucho más caro es para la vida de ese niño y para el país, que no se rehabilite ni él ni su madre.
Este no es un caso aislado. Hace un mes ocurrió otro caso en Pudahuel en el que una guagüita de días llegó a al hospital con quemaduras en el 40% de su cuerpo, con examen positivo en cocaína y con síndrome de abstinencia. Y así, cada día se presentan más casos similares.
No bastan las medidas de protección, hay que hacerse cargo de la raíz del problema y hacerlo a tiempo: desde sus primeros días de vida, porque el costo de no actuar es infinitamente mayor. Urge una respuesta integral que mire a la madre y al niño. ¿Cuántos niños más deberán nacer condenados a la droga? Necesitamos romper este ciclo y para eso se necesitan oportunidades reales de rehabilitación.