
Entrevista a nuestra directora en El Mercurio: a 30 años de la fundación de La Esperanza
NACIONAL – EL MERCURIO – Domingo 20 de julio de 2025
Ana Luisa Jouanne, cofundadora de Corporación La Esperanza:
“Hay una fantasía sobre la cultura narco que captura a muchos niños y jóvenes, especialmente de sectores vulnerables”
Junto a su organización, ha acompañado a más de 11 mil personas en procesos de rehabilitación, y hoy advierte una crisis mayor, marcada por el avance de la droga y la falta de una institucionalidad fuerte.
Por Macarena Cerda
Con seis jóvenes afectados por las adicciones —a quienes sacaron de las calles en el Santiago de los años 90, más una casa arrendada como centro de operaciones cerca de La Legua, partió hace 30 años la Corporación La Esperanza. Ana Luisa Jouanne recuerda que no tenían respaldo institucional, pero sí una certeza: en las poblaciones más golpeadas por la pasta base había hombres, mujeres y niños que estaban muriendo sumidos en las drogas.
«Una realidad de la que nadie se estaba haciendo cargo», dice la directora ejecutiva de la institución fundada hace tres décadas que ha apoyado a más de 11 mil personas mediante sus programas y terapias, según sus registros.
Lo que comenzó como un gesto urgente ante el abandono, se convirtió en una red de acompañamiento, reinserción y promoción de políticas públicas que ha acompañado a miles de adictos a dejar la droga y reconstruir su vida. Hoy cuenta con tres sedes, en Arica, Santiago y Rancagua.
Entre los programas que tiene la corporación, Jouanne describe, con especial orgullo, «Naciste Tú», que trabaja con madres consumidoras de drogas y sus hijos recién nacidos, buscando evitar que los menores terminen institucionalizados o crezcan expuestos a un entorno de consumo y repitan el patrón. Identifican a los lactantes desde el séptimo día de vida, muchos de ellos con alteraciones neurológicas producto de la exposición a sustancias durante el embarazo, y los cobijan durante un año en una residencia, junto a sus progenitoras, para acompañarlos por tres años en total. Dicha iniciativa no tiene financiamiento estatal.
La directora ejecutiva remarca: «Ha habido un aumento en la proporción de mujeres que consumen droga. Cuando nosotros partimos hace 30 años, era 4 a 1, hoy día es 2 a 1; por cada dos hombres hay una mujer».
– ¿Cómo ha visto el cambio en el panorama del consumo de drogas en Chile durante estos años?
Hoy, la envergadura del problema no tiene nada que ver con lo que era hace 30 años. La complejidad del narcotráfico requiere una respuesta muy distinta a la que hoy se está dando. En estos años, hemos advertido sobre el proceso de penetración de la droga en Chile, pero lo grave fue que el Estado y las autoridades demoraron décadas en aceptar que este era un país consumidor y ya no solo de tránsito. Las primeras denuncias hablaban de 200 poblaciones tomadas por la droga; hoy día, son miles a lo largo del país.
– ¿Cómo se llegó al nivel de consumo actual?, ¿qué influyó en ello?
A nuestro juicio, con el debate de la legalización de la marihuana y la confusión del mensaje respecto de la marihuana terapéutica y la recreacional, transmitiendo que parecía una droga inocua, cuando por los nuevos niveles de concentración de THC es potencialmente adictiva y dañina, especialmente cuando se usa en escolares. En esa época, desde 2013 en adelante, se duplicó el consumo de marihuana en 8° básico, y en 4° medio se triplicó. Pero lo que hoy nos está pasando no empezó de un minuto para otro, sino que se fue gestando, al menos a lo largo de estos últimos 30 años. Hay que destacar que, según las últimas estadísticas de Senda, hoy tenemos a 735 mil personas con consumo problemático.
– ¿Y cómo evalúan la manera en que el Gobierno trata con el problema del narcotráfico?
Hoy el narcotráfico viene de la mano del crimen organizado y de estas bandas que tienen un nivel de organización y financiamiento muy distinto al antes visto, y que cambian el panorama de cómo enfrentar esta situación en el país. El problema es que, frente a este tipo de problemas, Chile hoy no tiene la institucionalidad capaz de responder. Tenemos un Ministerio de Seguridad nuevo que, de alguna manera, junto con la fiscalía, tiene que ocuparse de la oferta de la droga. Nosotros proponemos que se cree una institucionalidad superpartidaria que no esté sujeta a los cuatro años de Gobierno, y que trascienda el período de administración.
– ¿Qué desafíos plantea el consumo de nuevas drogas para los programas de rehabilitación actuales?
El momento del inicio del consumo y la disposición de los adolescentes, jóvenes y adultos a entrar en el mundo de las drogas químicas, implica un cambio desde el punto de vista de la rehabilitación para la cual aquí no están preparados. Históricamente, las drogas de consumo en Chile eran cuatro: cocaína, pasta base, marihuana y algo de LSD. Pero con el tiempo fuimos viendo, a partir de la década de 2010, que el mundo estaba teniendo crisis tremendamente importantes de drogas químicas, y nosotros no estábamos preparados para enfrentar esa problemática, con estas drogas que complejizaron tremendamente el panorama.
– ¿Cómo ve la incidencia de la narcocultura en este fenómeno, que hoy se consume, se admira y hasta se imita entre muchos jóvenes?
Nosotros creemos que eso ha contribuido enormemente al fenómeno de alto consumo. La narcocultura y la música asociada a ella hacen que, especialmente chiquillos y niños de sectores muy vulnerables, vean en eso una aspiración de ser reconocidos, importantes, conseguir cosas, que es completamente falsa. Cuando vemos un video en Youtube de una canción de música urbana, muestran armas, joyas, autos… Lo que no están mostrando es que ese chiquillo puede estar en un abrir y cerrar de ojos en la cárcel o muerto. Hay una fantasía sobre la cultura narco que captura a muchos niños y jóvenes, especialmente de sectores vulnerables.
– ¿Qué medidas urgentes deberían implementarse para prevenir el consumo de drogas en niños y adolescentes?
Tiene que existir la prevención obligatoria en todos los colegios, desde 1° básico, con un fuerte componente de aspectos socioemocionales, porque estamos llegando tarde. Hacer prevención en 8° básico, en 1° medio, en 2° medio, es tarde cuando los niños están empezando a consumir en 7°. Además, el Estado tiene que ser capaz de ofrecer una alternativa en la que los niños puedan tener actividades entre las cuatro y las siete de la tarde. El momento de mayor vulnerabilidad de un niño es cuando llega a su casa y sus padres están en el trabajo. También creemos que es brutal la falta de oportunidades de rehabilitación, y de profesionales expertos en droga. Para ello, podría evaluarse que estuviera contemplado en las Garantías Explícitas en Salud (GES) para todas las edades, al menos para abordar la etapa temprana de consumo de los adultos, de los jóvenes.
– Se habla mucho del fentanilo en otros países. ¿Cómo evalúa el estado de esta droga en Chile?
Todavía estamos en una etapa de poder evitarlo. Está incipiente, lo que no significa que se va a quedar ahí. Pero para evitarlo se necesita una reacción rápida, focalizada, coordinada, con una voluntad donde todos participemos en la línea de custodia de cada una de las ampollas, donde reaccionemos en los puntos donde sabemos que hay consumo. Y esta velocidad de reacción va a requerir un Estado ágil, atento, vigilante y coordinado.