• +56 2 2362 4601
  • contacto@corporacionesperanza.cl
  • Andrés de Fuenzalida 47, Of. 410, Providencia, Santiago
Blog
En Chile se consumen dos tipos de drogas “CERA”: una de marihuana y otra de pasta base

En Chile se consumen dos tipos de drogas “CERA”: una de marihuana y otra de pasta base

Lo primero, es indispensable aclarar que hay dos productos que en Chile se le llaman “cera” y que hoy día están teniendo un consumo importante y se están introduciendo fuertemente en la cultura de la gente joven, en los adultos y también en los adolescentes. Una se trata de marihuana y la otra de pasta base y se consumen en grupos socioeconómicos distintos.

WAX DE MARIHUANA

El wax, pen, miel o clear, es una marihuana de alta concentración de THC que, por lo general se inhala a través del vapeo. Estamos hablando de marihuana con concentrado de THC de entre 60 a 90% por dosis, a diferencia de la marihuana tradicional que tiene entre un 10 y 20% o de la de los años 60s que era de un 3%. Entonces, el wax es hasta tres veces más potente, adictiva y dañina.

Esta marihuana es la que se está consumiendo principalmente en el nivel socioeconómico ABC1 y se puede conseguir en cualquier parte porque la venden en la calle a través de catridges, pods o aceites líquidos, en sitios web de vapers, en mercados negros a través de internet (TikTok, Market Place, etc) y también en dispensarios legales (como nos cuentan nuestros propios usuarios de La Esperanza), en los que se exige orden médica porque está legalizada para su uso controlado y medicinal. Pero todos sabemos lo fácil que es conseguir o comprar una receta médica falsa.

Es muy complejo abordar esta situación porque hoy cualquier persona puede comprarla, independiente de la edad, a distintos precios según la pureza (desde 3 mil o 5 mil pesos hasta 70 mil pesos o más), y ya ni siquiera es necesario tener un “dealer” o contacto directo con un vendedor o traficante porque se puede pedir por delivery, a un solo click, directo a la casa.

El problema del wax, especialmente cuando se compra en el mercado negro, es que no es posible saber de qué está compuesta y tampoco se pueden medir las dosis al vapearla, porque un solo catridge o líquido de repuesto es equivalente a varios pitos, entonces es muy fácil que se produzca una sobredosificación.

El consumo de wax está causando severos problemas de psicosis, paranoia, ansiedad, síndrome amotivacional, síndrome de abstinencia,  y una serie de alteraciones psicológicas, psiquiátricas y también físicas (problemas pulmonares y cardiovasculares), siendo especialmente perjudicial para quienes sufren o tienen predisposición a algún trastorno mental o para los menores de edad, cuyos cerebros continúan en etapa de desarrollo.

Y, debido al concentrado de THC inhalado, todas las alteraciones advertidas por el consumo de este psicoactivo, aquí se extreman: problemas de memoria, de concentración, cognitivos, de resolución de problemas, alteración del lóbulo frontal, podas neuronales, adelgazamiento de la corteza cerebral, etc.

Otro gran problema es que la percepción de riesgo es mucho más baja. Partiendo porque la percepción de riesgo de la marihuana tradicional es más baja que la del alcohol y la marihuana, en el caso del wax es menor aún, porque (tal como pasa con el tabaco), al vapearse se considera más pura, más sana, porque no deja olor, no bota ceniza ni mucho humo, entonces se cree que además contamina menos y altera menos el organismo y el sistema nervioso central. Pero son puros mitos.

Si bien su consumo provoca euforia intensa y rápida, alteración de la percepción del tiempo, espacio y sonido, contener la ansiedad, que es lo que se busca sentir, y también somnolencia para quienes la consumen como inductor al sueño, el wax tiene un alto potencial adictivo, puede producir síndrome de abstinencia y además aumenta la tolerancia, entonces la marihuana común deja de hacerles efecto o no les produce el mismo efecto, entonces necesitan cada vez dosis más altas.

CERA DE PASTA BASE

Pero hay otro fenómeno que tal vez es aún menos conocido. La cera relacionada como subproducto de la pasta base. Es parte del proceso de la producción de la pasta base, más similar al crack (y más tóxico aún) que se fuma en la misma pipa o antena con la que se consume la pasta base.

Esta es una situación gravísima que está inundando los sectores más vulnerables. Hoy es muy difícil encontrar pasta base, porque desde el punto de vista del tráfico y negocio, es más conveniente, porque es más económico y fácil de obtener, porque ya está instalado su consumo, ya existe el mercado y el comprador regular que depende de ella; entonces todas aquellas personas que tenían dependencia a la pasta base, han “debido” iniciar el consumo de cera. Una sustancia con propiedades psicoactivas y alucinógenas mucho más tóxica, mucho más potente, más adictiva y más dañina.

No existe suficiente información sobre ella, ni siquiera si es parte del proceso de la pasta base, si es materia prima o si es un desecho de esta. La gente que la trae o cocina en las poblaciones, la patea con vela o una serie de productos, que ni siquiera ellos tienen claro en qué consiste, pero que a la primera o segunda dosis ya puede generar dependencia.

El efecto de la cera (la euforia, la desinhibición, la energía alcanzada, el golpe de adrenalina intenso, el alto estado de alerta y el placer inmediato que genera) dura no más de 40 segundos, pero los efectos adversos, la angustia y lo que viene después de consumirla, es varias veces más intenso que lo que genera la pasta base. Dura horas y según cuentan los consumidores, es literalmente insoportable. Estamos hablando de psicosis y paranoia extrema, alucinaciones, dolor estomacal intenso, ansiedad, rigidez muscular incontrolable y daños físicos (pérdida de dientes, heridas y quemaduras en la piel, garganta y boca y sistema digestivo u delgadez extrema), daños pulmonares, cardiovasculares, alto deterioro cognitivo, trastornos mentales irreversibles y un alto riesgo de muerte. Por eso la llaman “el fentanilo chileno”.

A diferencia del clorhidrato, en la cera no hay purificación, por lo que estos alcaloides quedan concentrados y mezclados, lo que vuelve impredecible el efecto. El nivel de alcaloides y sustancias alcalinas que contiene la cera es veneno. Estamos hablando de kerosene, bencina, tolueno, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, amoníaco, éter, acetona…

En Chile no sabemos su nivel toxicológico, no se han medido las llegadas a hospitales, no se han medido los niveles de delitos. No se ha medido nada en torno a la cera. Por esto es que su consumo tiene que ser visto como una emergencia país. Un tema prioritario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *