
Columna: Alta preocupación de la ciudadanía por el narcotráfico y consumo de drogas
De acuerdo al último informe del CEP de junio-julio 2024, el narcotráfico y el consumo de drogas es una de las principales preocupaciones de los chilenos.
Rescatando los principales datos: el 91% de los encuestados percibe un aumento de tráfico de drogas en el país y un 49% considera que el tráfico aumentó en su barrio. Adicionalmente, la delincuencia ocupa lejos el primer lugar de las preocupaciones ciudadanas con un 57% y el 43% de la gente, considera el consumo de drogas y alcohol como causa principal de la delincuencia en Chile.
Otro factor preocupante: el tema del narcotráfico ocupa el 5to lugar en las demandas ciudadanas al Gobierno, por sobre la pobreza, el empleo y la violencia y cerca de la mitad de los encuestados indica que las bandas de narcotráfico reclutan niños y adolescentes.
Está claro que hay una demanda ciudadana de atención urgente por parte del Gobierno, porque más allá de que este estudio está centrado en la percepción de los chilenos, Paz Ciudadana señala que las estadísticas reales, coinciden y respaldan lo planteado.
El problema es de alta complejidad. La droga no puede ser sólo un apéndice del Ministerio del Interior, vinculado al narcotráfico, homicidios y delincuencia, porque también involucra a la salud pública, al ámbito laboral, educacional y social. Implica la pérdida de proyectos de vida, que niños y adolescentes sean reclutados por el narcotráfico, un riesgo y aumento de deserción escolar, daños neuromotores productos del consumo, dependencia a las drogas, que el mayor porcentaje de mujeres privadas de libertad sea por microtráfico, un aumento en el porte de armas, una mayor penetración de drogas en los barrios, una admiración preocupante a la narcocultura, una normalización del consumo y la violencia, entre otros.
En Chile la droga es un problema multifactorial que debe ser tratado como un tema país y prioritario. Es por eso que desde Corporación La Esperanza venimos insistiendo desde hace años que es el momento de congregar a un consejo, a una mesa trabajo permanente que involucre al Estado y a los lideres políticos, sociales y económicos, para acordar un Plan Maestro, que además de reaccionar y atacar las consecuencias, se centre en prevenirlas, porque los efectos negativos repercuten en toda la población, independiente del tramo etáreo y socioeconómico.
Este es un tema profundamente cultural y el primer paso debe ser difundir un mensaje único, claro y potente: el consumo de drogas hace daño y como sociedad tenemos que organizarnos para enfrentar su tráfico y atender y prevenir su demanda. Si no hay voluntad política y presupuesto, esto es solo música. El país exige que esta problemática sea atendida con urgencia. Ya no es solo una preocupación. Hoy es una crisis nacional. Pongámosle urgencia y hagámonos cargo.
Ana Luisa Jouanne
Directora Corporación La Esperanza