Doctor Raúl Shilkrut, pionero en el tratamiento de adicciones, levanta la voz

“LOS CIENTÍFICOS ESTÁN ALARMADOS POR LA FORMA EN QUE HOY SE ESTÁ DEBATIENDO SOBRE LA MARIHUANA”

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“Se escuchan opiniones ideológicas, de consumidores y de economistas, pero no a la gente que trabaja científicamente el tema”, advierte el siquiatra, mientras avanza proyecto de legalización en el Congreso. 

Álvaro Valenzuela Mangini

Está derechamente alarmado. Al siquiatra Raúl Schilkrut,pionero en el tratamiento de adicciones en Chile, le preocupa la forma en que se está desarrollando el debate sobre drogas, con un proyecto para despenalizar el uso “terapéutico y recreativo” de la marihuana avanzando en el Congreso y con los medios masivos copados por quienes minimizan sus riesgos. Algo anda mal, dice, cuando, en contraste, los planteamientos de científicos y médicos que se han dedicado al tema son escasamente oídos.

Fue hace 25 años cuando Schilkrut -cuya especialidad inicial era la sicofarmacología-, junto con su colega Christian Haverbeck, percibieron un cambio brusco en Chile. Si históricamente el alcoholismo había sido un fenómeno casi endémico, ahora el consumo de otras drogas, como la marihuana y la cocaína, se extendía de modo explosivo. Así fue como, adaptando metodologías estadounidenses, decidió concentrar allí sus esfuerzos. Hoy dirige el instituto que lleva su nombre, centro emblemático en el tratamiento de adicciones.

Y levanta su voz ante el modo en que se está desarrollando hoy la discusión. “Uno tiene que dar su testimonio”, explica.

-¿Por qué le preocupa tanto el modo en que se está haciendo este debate?
-Porque no es científico. Se están escuchando una serie de opiniones que por un lado son ideológicas, por otro de consumidores y por otro de economistas, pero hay declaraciones clarísimas del Colegio Médico, de la Sociedad de Pediatría, de la Sociedad de Neurología y Siquiatría, de los epidemiólogos, de toda la gente que trabaja científicamente el tema y que están alarmados y sin mayor posibilidad de tribuna.

-Tribuna que sí tienen algunos consumidores famosos o figuras de TV.
-Claro. Los políticos, estas personas más conocidas, los economistas, tienen columnas de opinión, van a la TV. Los médicos que estudiamos clínicamente el tema, en cambio, estamos dedicados a ver a los enfermos. Pero este es un tema médico y de salud pública. Entonces, que la opinión de aquellos que se han dedicado, que lo han investigado, quede tan en segundo plano, va a tener incidencia en el futuro de lo que pase en Chile.

“ES LA DROGA QUE MÁS LES CUESTA DEJAR A NUESTROS PACIENTES”

-Se afirma que la marihuana no es una droga tan peligrosa como otras y que por eso debe recibir un tratamiento legal más benigno. ¿Qué hay de verdad?

-Nosotros sabemos que la marihuana es altamente adictiva. Eso no significa que el 100% de quienes la consumen va a desarrollar inmediatamente la enfermedad, pero sí que tiene un alto potencial de abuso. ¿Por qué? Porque se fuma. Y las drogas que se fuman, tal como el cigarrillo, son especialmente difíciles de dejar. Si Ud. compara el crack o la pasta base, que son fumadas, con la cocaína aspirada, es más adictivo lo que se fuma. Hay una razón científica: cada vez que Ud. aspira, con cada inhalación, está provocando un reforzamiento del hábito a nivel del sistema nervioso central.

“Por otra parte, existen en el cerebro receptores específicos de marihuana, a los cuales esta se fija y así actúan en la llamada zona del placer, donde la marihuana va desplazando a otros placeres y se va estableciendo como droga de abuso”.

“Entonces, es científicamente claro que se trata de una droga fuertemente adictiva. ¿Cuál es su poder comparativo en relación con el alcohol o la cocaína? Depende, no existe una respuesta única. Lo que pasa es que las personas en general comienzan el camino de la droga con el alcohol, pasan a la marihuana y luego a la cocaína. Benignizar la capacidad adictiva es un error. De hecho, para nuestros pacientes que usan cocaína, alcohol y marihuana, la droga que más les cuesta dejar es la marihuana”.

-Se dice que no esta comprobado que sea una puerta de entrada a otras drogas…
-Hay estudios epidemiológicos importantísimos, sobre todo en Estados Unidos, y demuestran que, por ejemplo, un muchacho que fuma cigarrillos tiene muchas más probabilidades de entrar a la marihuana. Y el que ya fuma marihuana tiene mayor oferta de cocaína y un porcentaje llega efectivamente a usarla.

-¿Corresponde hablar de la marihuana como una droga dura o blanda?
-Si Ud. lee un libro de farmacología no va a encontrar en ningún lado esa diferenciación entre drogas blandas y duras. El tipo de efecto nocivo que causan la cocaína y la marihuana es diferente, pero cuál es menor, es un juicio que va a depender de la persona que está consumiendo, del momento en la vida en que lo hace. No se puede decir que uno es más benigno que otro.

“En el caso de la marihuana, el problema mayor está en su consumo en los adolescentes y en adultos jóvenes”.

-¿Por qué?
-Todas las drogas de abuso producen un efecto sobre la vida afectiva, una “anestesia de los sentimientos”. Consiste en que estos, tanto por una vía química como sicológica, empiezan a inhibirse, a apagarse. Estamos hablando del chiquillo que se fuma unos pitos en el colegio. ¿Qué le empieza a pasar? Que empieza a apagarse su vida afectiva, y Ud. sin salud emocional y afectiva no desarrolla adecuadamente la personalidad.
“El efecto del consumo regular de estas drogas en jóvenes y adolescentes es que la personalidad queda inmadura. Entonces Ud. llega a muchachos que los traen a tratamiento a los 30 o 35 años, y su edad emocional es de adolescentes. Y una persona inmadura es una persona que no ha aprendido a estudiar, a trabajar, que no se siente capacitada para formar pareja y familia; o sea, los aspectos fundamentales de la vida le quedan limitados”.
“El grave riesgo que tenemos es que, si el consumo de marihuana se dispara, vamos a tener generaciones inmaduras, sin esas capacidades básicas. Eso significará un bloqueo tremendo al desarrollo general del país. Y tiene una implicancia social que debería medirse cuidadosamente antes de tomar medidas precipitadas”.

-Pero uno ve personas más o menos exitosas, incluso parlamentarios, que dicen “consumo y me va bien en la vida”.
-Cuando uno dice que una droga es adictiva, no significa que al cien por ciento les va a provocar la adicción. Ahora, a estas personas que dicen consumir habría que investigarlas más detalladamente. Yo no sé cómo es la vida emocional de ellos, cómo es su vida familiar. Lo último que pierde un consumidor es su trabajo; antes pierde a su familia, la relación con los hijos, la autoestima, porque el trabajo es el modo de conseguir más droga.

-¿Hay algún tipo de estructura de personalidad más vulnerable a la droga?
-Todo el consumo de alcohol y drogas es una enfermedad con base genética; es frecuente que un hijo de padres que han padecido adicciones pueda entrar en la droga.

“Está también el factor de personalidad: hay dos tipos más cercanos al problema. Por un lado, personas que siempre están al límite, que gustan del peligro y el exceso, pero también las personas tímidas y sensibles, pues les cuesta mucho sociabilizar y el alcohol o la marihuana se los facilita”.

“Y hay otro elemento tremendamente importante: los niños que sufren de déficit atencional y de problemas de aprendizaje. Un tercio de los adultos a los que damos tratamiento tienen antecedentes de ese tipo. Entonces, cuando se está facilitando el consumo de droga, se está poniendo en peligro a estos niños que de por sí son más vulnerables”.

“ES UNA RULETA RUSA”
-En la experiencia se puede ver a gente consumidora que termina literalmente “botada” y a otra que aparentemente lleva una vida normal. ¿Qué hace que unos casos sean distintos de otros?

-Unos desarrollaron la adicción y otros no. Pero cuando Ud. la prueba no sabe a cuál de los dos grupos va a pertenecer. Cuando enseñamos esto, lo comparamos con una ruleta rusa. Ahí está el tema: en los niños que se exponen al riesgo, no en que el senador tanto, o el artista no sé cómo, o el economista famoso fumen o no pitos.

-Pero ese economista famoso puede decir: soy un adulto, ¿por qué me van a prohibir que consuma lo que quiera, si el daño me lo hago yo mismo?

-Es algo relativo, porque el daño también se le hace a la familia. Pero en todo caso, incluso si uno aceptara ese discurso, el punto es que si Ud. hace una ley que legaliza la marihuana, toda ley lleva un mensaje social. Y el mensaje social que Ud. está mandando es decir: “la droga es inocua; su peligro es bajo, mínimo o inexistente”, y así lo van a leer el joven y sus padres. Al legalizar va a dar un mensaje, va a facilitar el consumo y les va a quitar a los padres autoridad en el problema.

“Lo que he escuchado son discusiones de economistas, pero no les he visto cifras. Solo plantean teorías de que aquí operará el mercado y así terminarán la delincuencia y el narcotráfico, pero eso no está probado. Ud. sí sabe que, epidemiológicamente, un porcentaje de esos nuevos consumidores va a pasar a otras drogas, y por tanto el beneficio supuesto de que desaparecerá el tráfico es muy teórico”.

-Hoy se plantea el uso terapéutico de la marihuana. ¿Tiene una base científica?

-Hasta donde yo conozco, no hay trabajos científicos de peso que avalen el efecto terapéutico de la marihuana. Hay una sola situación en que efectivamente funciona, al disminuir las náuseas en los pacientes sometidos a quimioterapia. Pero hay distintos caminos para solucionar ese problema. En los laboratorios, y ya lo han hecho, se puede separar la capacidad adictiva de la droga de la potencia antiemética, esto es, que disminuye el vómito; entonces, se han elaborado medicamentos específicos, tal como la aspirina se desarrolló a partir de una planta. Aquí no se trata de que si Ud. no fuma marihuana no puede conseguir curación.

”¿MENOS DAÑINA? El tipo de efecto nocivo que causan la cocaína y la marihuana es diferente, pero no se puede decir que uno es más benigno”.

”DISCUSIÓN El tema está en los niños que se exponen al riesgo, no en que el senador tanto, o el artista no sé cómo, o el economista famoso fumen o no pitos”.

”EFECTOS DE LEGALIZAR Si el consumo se dispara vamos a tener generaciones inmaduras, sin capacidades básicas. Eso significará un bloqueo tremendo al desarrollo del país”.

70% LOGRA RECUPERACIÓN DEFINITIVA

-¿Cuál es el perfil de las personas que llegan a su clínica?
-Nosotros tenemos dos programas, uno de adolescentes y otro de adultos. Tenemos pacientes de 13 hasta 75 años, pero en el programa de adultos lo que predomina es el adulto joven, entre los 25 y los 40. Se trata en general de personas que han comenzado su consumo temprano en la vida, que partieron con cigarrillo y alcohol, después pasaron a la marihuana; algunos se quedaron en ella y eso les dio problemas suficientes, y otros pasaron a cocaína.

Y después tenemos un porcentaje de personas que abusan de medicamentos, particularmente tranquilizantes y analgésicos (opiáceos), un problema que en el mundo está aumentando.

-¿Cuáles son los porcentajes de éxito? ¿Qué riesgos hay de volver a caer tras recibir tratamiento?
-Depende del segmento que Ud. está tratando. En las personas que tienen una vida más o menos acomodada, no ricos, pero una casa propia, una familia estable y cuya vida se desarrolla en buena medida en la casa, nuestra estadística es que, de quienes completan el tratamiento (un programa de dos años), 70% se recuperan en forma definitiva. Si Ud. trabaja con personas en que la casa no es tan importante, sino que se vive en la plaza o en la calle, naturalmente las cifras son menores y la posibilidad de recaída, muchísimo mayor.

Fuente: El Mercurio, Cuerpo Reportajes, domingo 30 de noviembre de 2014.