115 HOMBRES Y MUJERES SE GRADUARON, DEJANDO ATRÁS UNA VIDA SUMIDA EN LAS DROGAS

Recibieron su diploma, las dos primeras duplas madre/ hijo, egresadas del programa piloto  “Naciste Tú” destinado a  disminuir el daño de la droga en el recién nacido, gestado y nacido en adicción, así como a rehabilitar a su madre.

Un potente mensaje hay tras estos 115 hombres y mujeres que hoy han logrado romper con la droga: Chile está enfermo, la droga  es un tema oculto que no ha sido puesto en la agenda real. La falta de afecto y comunicación son el origen del problema en el 78% de quienes se rehabilitan en La Esperanza.

El comienzo del consumo es antes de los 14 años. En el colegio, casi siempre de la mano del alcohol y la marihuana. En promedio, sólo 17 años después de haber iniciado el consumo, los hombres y mujeres valientes que han iniciado su tratamiento, logran llegar a este día; el de su graduación, habiendo dejado atrás la droga para desarrollar un nuevo proyecto de vida, habiendo recuperado sus familias y su dignidad.

Pero frente a quienes piensan que la legalización de las drogas es la solución, hay que tener claro algo; son muy pocos los que deciden y se sienten capaces de iniciar una rehabilitación (un 12%) y de ellos, sólo un 40% en el caso de la Esperanza, lo logra. (Un 22% en el promedio nacional).

Entonces, hacemos un llamado urgente a focalizar nuestros esfuerzos en la prevención; a hacernos cargo de manera urgente de lo que está sucediendo en nuestros colegios que tienen a nuestros adolescentes y jóvenes como los mayores consumidores de América y Europa en Marihuana, cocaína y pasta base. Un problema del que no nos hemos hecho cargo.

Dos notas de esperanza

En nuestros 22 años de experiencia, hemos demostrado que a través del trabajo técnico de nuestro equipo clínico, es posible la rehabilitación. Podemos cambiar la vida de miles de personas, aunque sea sólo una pequeña porción de quienes necesitan de ayuda.

Por último, por primera vez egresan de nuestra corporación beneficiarias del programa Naciste Tú, que busca tratar los daños que la droga ha provocado en los niños gestados y nacidos en adicción y evitar que vaya a un hogar SENAME. El objetivo es que la madre se rehabilite junto a su hijo (con una medida de protección), mientras, un equipo de especialistas trabaja en disminuir el impacto de la droga en el sistema neuromotor del niño, para que, tras un año de tratamiento, ambos puedan reinsertarse en la sociedad. Y lo central, que ese recién nacido tenga en el futuro oportunidades de desarrollar su proyecto de vida.